lunes, 4 de marzo de 2024

Transición al paternity state of mind

Convertirme en papá ha sido uno, sino el único, anhelo que guardé desde hace muchos años. La transición no ha sido del todo fácil tampoco y creo que este se convertirá en un tema del que estaré escribiendo y reflexionando con frecuencia.

Como se ha vuelto costumbre, después de cumplir con mis horas laborales, de preferencia antes de que se oculte el sol, procuro salir con mis mujeres a caminar para distraernos de la rutina del día y también a que nos dé un poco el aire. 

Después de varios años de estar haciendo home office he aprendido que salir a caminar, tomar aire o simplemente ver otras cosas después de un día encerrado ayuda a relajar la mente y permite tomar perspectiva sobre la vida y el día. 

Tal vez lo desarrolle en alguna entrada futura, pero sí me gustaría compartir que el encierro, si bien productivo, también puede ser contraproducente si uno no lo balancea. Salir es necesario para el cerebro, nunca hay que subestimar eso, pero bueno.

El asunto es que salimos hoy por la tarde a un café que encontramos entre calles hace unas semanas y nos dirigimos ahí. Mientras platicaba con una de las dueñas de mis quincenas, le comenté que esto de la paternidad es una transición y un cambio de hábitos.

Mientras platicábamos sobre esto, mi hija hacía un pequeño berrinche porque no había hecho más que una siesta en el día y estaba nefasteada de todo. Quería tirar las cosas que estaban en la mesa del café, no nos dejaba comer en paz, tampoco tomar el café que pedimos, en fin... lo que una bebé de un poco menos de doce meses hace cuando se desespera.

Y justo le cuestionaba a su mamá, entre este trabajo de tiempo completo sin días de descanso llamado maternidad y paternidad, ¿en dónde quedamos nosotros como pareja? ¿en dónde quedan esas tardes de cafés y tertulia? ¿are they gone forever?

Tal vez estaba exagerando y poniéndome en un plan de víctima, pero mi cuestionamiento era honesto y lo sostengo: ¿qué hace uno con esos espacios de pareja que antes tenía y ahora ya no están? Y para nada es queja, simplemente me gusta reflexionar al respecto porque creo que si bien convertirse en papás o mamás involucra cambios, muchísimos cambios, uno no debe dejar de plantearse cosas para entender cómo adaptarse a todo este nuevo estilo de vida.

Entiendo que tal vez los párrafos anteriores se lean como el tipo de comentario que haría una señora de las lomas ricachona que se pregunta en dónde quedaron las tardes de amigas, chisme y café, o las mañanas de gimnasio, o las noches de desenfreno, y no lo soy, tal vez no lo sea, pero creo que es válido preguntarse todo esto.

Obviamente este intercambio no llegó a ninguna conclusión ni plan de acción ni nada. Se quedó en lo que fue: una conversación de padres novatos que se preguntan en dónde quedan ellos en este nuevo modo de vivir.

Yo no sé ser papá, pero tengo la bendición de haberme convertido en uno. Quiero ser el mejor papá que pueda ser, pero también quiero ser la mejor pareja que mi mujer pueda tener mientras esa misma persona aprende a ser papá. 

Quiero todo a la vez, al parecer. Espero lograrlo, o aunque sea entenderlo para no fallar(les/me).

Cierro esta entrada con Changes de David Bowie. Creo que no hay otra canción que transmita mejor cómo me siento por dentro.

"Strange fascinations fascinate me
Ah, changes are taking
The pace I'm goin' through"








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