Cuando publico algo ahí es porque verdaderamente quiero lanzar una gota transgresora, algo que proponga diálogo interior sin esperar likes o comentarios a cambio. Ser incómodo sin serlo, simplemente para denotar que hay alguien que no comulga con la colectividad enfermiza.
Pero bueno, como comentaba al inicio, en esta ocasión reposteé una ilustración que propone reflexionar sobre la creatividad.
Como verán en la imagen de abajo, apoyada de símbolos universales como el de un grifo con una gota de agua y una cascada, en la ilustración se aprecia la diferencia entre el flujo restringido de ideas que a menudo se experimenta en ambientes formales, como las reuniones, en contraste con la libertad y abundancia de inspiración que uno puede encontrar en momentos de relajación o al estar al aire libre, como durante una caminata.
Sin darle tantas vueltas, me gustó mucho el mensaje porque justamente pone el dedo sobre la llaga en esta herida llamada reunionitis que se padece y se ha padecido en las empresas.
No sé quién me lea, pero para el que no me conoce, desde hace varios años tengo un tema con las reuniones, sobre todo aquellas que se programan sin un propósito y luego se vuelven hábito para eventualmente perder sentido. Evito tenerlas. Evito programarlas. Evito repetirlas. Evito con todas mis fuerzas asistir.
Y esto no solo es bla bla bla, hay un trasfondo. Hace algunos ayeres tuve un jefe que era así. Al inicio no entendía su modo, porque era muy directo y vocal sobre opinión sobre las reunionies. Le mamaba (no hay un mejor verbo que lo represente) anunciar que detestaba las juntas y que estábamos un poco mal de la cabeza si esperábamos que el asistiera a donde se le invitara.
Y vaya que lo hacía. Cuando sí se unía a las reuniones virtuales, entraba tarde, no siempre saludaba y escuchaba. Dejaba que todos hablaran y exactamente cuando la conversación no estaba avanzando, intervenía para decir: ¿qué se está intentando resolver y por qué le estamos dando tantas vueltas a esto?
Acto seguido se silenciaba, dejaba que la gente volviera a hablar y dos minutos antes de que terminara la junta volvía a intervenir diciendo: me tengo que ir, tengo cosas que hacer que sí requieren mi atención, ojalá lo resuelvan, luego me cuentan. Y la gente ya ni siquiera se esforzaba por despedirse, era en vano.
¿Se sentía gacho? claro ¿podía mejorar su modo? también, la comunicación no era su fuerte, pero cuando intervenía de esa manera provocaba que la gente reunida se volviera a plantear para qué y por qué se estaban reuniendo. De todo lo que le pude haber aprendido, esto fue lo único con lo que me quedé y todavía practico, pero con un poco más de tacto.
Y bueno, este no es el único problema. El acto de reunirse para hablar y coordinar está bien cuando es verdaderamente necesario, pero dónde queda la creatividad ¿y la productividad?
Algo que me ha llamado la atención desde que trabajo en modalidad home office es que a pesar de tener un horario laboral asignado, que debería respetar, siempre termino trabajando más horas. Ya sea por una cosa u otra, siempre son más horas las requeridas para hacer trabajo de calidad.
Tal vez sea yo y mi pobre manejo del tiempo, pero desde hace mucho tiempo prefiero hacer una cosa bien al día, máximo dos o tres, que varias hechas a medias o probablemente de mala calidad ¿la razón? creo seriamente en el trabajo enfocado (deep work) y me vale un poco quedar mal. Nuevamente, prefiero el trabajo bien hecho, y probablemente no sea el único, el tema es que rara vez se aprecia, pero eso queda para una futura publicación.
Esta idea sobre el trabajo enfocado no es mía, la aprendí de un respetable maestro de universidad y casi casi gurú de la productividad llamado Cal Newport. Si no sabían de él, se los presento y de una vez aprovecho para recomendarles uno de sus libros fundamentales: Céntrate (Deep Work): Las cuatro reglas para el éxito en la era de la distracción. Ahí entenderán a qué me refiero. Trataré de desarrollarlo y reseñarlo después.
El asunto es que, refiriéndome a los knowledge workers de ahora, no solo tenemos que lidiar con varias juntas todos los días, encima de las juntas ¿también tenemos que ser productivos y entregar las cosas a tiempo? Vaya a que suena a mucha chamba, horas-silla y desgaste mental. Tal vez los mataditos les parezca excelente todo esto, pero al resto que queremos una vida balanceada no, ni un poco. Queremos trabajar, hacer lo que tenemos que hacer y seguir con nuestra vida personal, en el menor tiempo posible.
Y justo por todo esto que reflexioné en cuestión de segundos mientras observaba con atención la ilustración sobre la creatividad fue que me animé a redactar esta entrada.
El significado de la imagen, si bien una comparación humorística, aborda con asertividad el cómo fluyen las ideas en diferentes entornos. Sugiere que mientras estamos en una reunión, las ideas pueden surgir lentamente y ser limitadas, representado por la gota de agua cayendo de la llave. En contraste, al estar en un paseo, caminata, o simplemente fuera de la oficina (aplica al home office), las ideas pueden fluir libre y abundantemente, simbolizado por la cascada.
Creo que la ilustración también nos anima a cuestionar si estamos creando el espacio necesario en nuestras vidas para que la creatividad y la estrategia florezcan y nos desafía a buscar activamente situaciones que puedan enriquecer nuestro pensamiento creativo, además del crítico.
Se leerá hippie y muy millenial (lo soy), pero en serio me gustaría ver a más personas ser recelosas con su tiempo, incluso rozando el borde del egoísmo, con tal de tener tiempo para ellos mismos, para nosotros mismos. No sé, salir a caminar, a ejercitarnos, a convivir con la familia, a estar en silencio a solas, lejos de la laptop o lo que sea el objeto con el que trabajamos, para ver más alĺa de lo que nos consume ocho horas o más al día.
Sé que hay muchos temas relacionados a este y espero tener la disciplina, así como el tiempo, de ir desarrollando esas ideas para beneficio público o de quien le interese. Creo que todavía podemos hacer algo al respecto. Sentirse desgastado antes de entrar a una reunión no debería de ser costumbre, todo lo contrario, deberíamos de llegar frescos y propositivos, pero cada quien.
Por hoy lo dejo ahí. Cierro esta publicación con un corto de un ilustrador y animador del Reino Unidode nombre Steve Cutts y su corto titulado "Happiness".

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