Tengo muy presente el día que nació mi hija. Constantemente repaso ese momento y las semanas previas a su llegada. No tenía ni idea de lo que estaba por venir.
Diez meses después soy y me siento otro. Me veo como el mismo de antes, pero ya no. Ahora me veo al espejo y comienzo a notar razgos de mi versión papá. Me gusta lo que veo, me gusta mucho todo esto.Creo que ya he comentado esto en alguna publicación pasada, pero me doy la libertad de volverlo a expresar: siempre quise ser papá y la idea de tener hijos siempre me atrajo.
Hace varios años experimenté lo que era ser papá por unas horas, pero fue una experiencia desgarradora, la más tensa que un padre podría experimentar, y bueno, por motivos que rebasan mi comprensión su llegada fue fugaz y poco después de decir hola la vida dibujó el ocaso y se despidió.
Probablemente está de más decirlo, pero uno no queda bien después de la muerte de un hijo, para nada. Hay una parte de uno que se muere y se apaga también. En su momento creí que se habían acabado las oportunidades para mí, supuse que ahí se quedaría todo y mi deseo de ser padre quedaría silenciado por el luto.
Pero no fue así. Me alegra tanto haberme equivocado. Probablemente no era el momento. Quién sabe a estas alturas, pero me da mucho gusto que la vida me haya dado otra oportunidad. No podría estar más agradecido.
Ahora tengo a mi hija y celebro su existencia cada segundo, cada minuto, cada hora, siempre. Amo a mi hija y es lo mejor de mi vida. Es mi parte favorita del día. Me alegra tanto poder tener el privilegio de verla despertar, así como de escucharla a unos metros de mí y estar presente en cada cosa y ocurrencia nueva.
Definitivamente no soy el hombre más rico del mundo (si partimos únicamente de las finanzas), pero no hace falta, sí me siento dichoso y rico porque tengo el tiempo de ver crecer a mi hija y de convivir con ella en sus primeros años.
Ojalá, y lo decreto, la vida me regale mucho tiempo a su lado, todo el tiempo posible, incluso cuando ella decida hacer su vida personal. Después de su mamá, es mi persona favorita y quiero construir recuerdos con ella.
Pero bueno, creo que el resto de oraciones y sentimientos son más personales y los dejaré para mí. Nada más quería dejar por escrito cómo me siento hoy y todo el mes que pasó.
Felicidades, hija. Otro mes más. Estás creciendo tan rápido. Gracias por llegar y darle la vuelta al mundo de tus padres.
Cierro esta entrada con una foto de su chonguito y también con una de sus canciones favoritas: the happy song.

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