Tiene varios años que la visité para celebrar algún cumpleaños con ella. La última vez que la visité le quise caer de sorpresa y debido a pormenores de coordinación no pude sorprenderla como quise, pero al menos para ella sí lo fue y me alegra haberla sorprendido.
Mi madre no solo es mi mamá, también es una de las dos abuelas que tiene mi hija. Estoy seguro que con el paso de los años mi hija aprenderá a quererla como yo la aprendí a querer mientras viví y me crié con elal. Creo que tienen mucho material para ponerse al día, sobre todo fotos y memorias del hijo, también papá. Probablemente me toque financiar esas tardes de pan y café. Tendré que esperar unos años, a ver qué tal.
Celebro la vida de mi madre y con su vida celebro la mía, aunque apenas la esté aprendiendo a disfrutar gracias a mi hija. Confieso que cuando era niño no entendía para qué me habían hecho y criado. Constantemente pensaba al respecto, a pesar de mi corta edad.
El acto de tener hijos me parecía (y sigo creyendo esto) egoísta, sobre todo en este mundo sobrepoblado y lleno de... situaciones que lo ponen a uno en constante desventaja, tan lleno de esfuerzo mal pagado, tan cundido de paradojas, pero bueno, eso lo dejo para otra ocasión.
Ahora creo que entiendo una parte de ese todo, al menos por ahora, sobre por qué es que algunos buscan tener hijos. Tener hijos puede ser y convertirse en muchas cosas, no es como que se tenga que romantizarlo, pero filosofía y opiniones personales aparte, tener hijos es un privilegio al que muchos tienen acceso y pocos se dan el tiempo de disfrutar.
Mi mamá fue una de esas personas. Creo (espero jaja) haya disfrutado su primera vez siendo mamá conmigo. Partiendo del mucho o poco contexto que tenga sobre las condiciones de vida de mi madre cuando tenía veintiuno, espero que se haya sentido como yo me siento con la llegada de mi hija a mi vida.
Ver y apreciar similitudes de uno en otra persona es poderoso. Ayudar a un ser humano pequeño a adaptarse a este mundo y conquistarlo es una gran satisfacción. Claro que uno no lo hace con esa intención, usualmente los motivos que conllevan a ese resultado son más carnales y recreativos, pero ya que uno supera esa fase individual y transiciona a la siguiente más "colectiva", es mágico porque uno vuelve a nacer en vida.
Puede que esté romantizando mucho la paternidad y maternidad en el párrafo anterior, prefiero creer que estoy reflexionando al respecto y estoy dejando mis ideas más frescas ahí, puede que me equivoque y nada más esté emocionado. De lo que estoy seguro es que tampoco me equivoco, creo que hay personas que se identifican con esa vivencia. Me gustaría creer que no soy el único.
Pero bueno, regresando a mi madre y el privilegio de darse el tiempo de quedarse en casa conmigo criándome. Aplaudo y agradezco el gesto y la entrega, tan necesaria y fundamental en mi crecimiento. Creo que de no haber sido por ella no estuviera aquí. Obvio que mi papá también tuvo que ver, pero con él la historia es distinta.
Debo confesar que tantos años separados han surtido efecto en la forma en la que me puedo expresar sobre ella. Y no es que me cueste, es que a estas alturas los dos somos personas distintas también. Puedo escribir sobre el pasado, pero no puedo escribir tanto sobre el presente, que es el que cuenta.
Espero que la vida nos brinde la oportunidad de vernos más de cerca y sin tantos vuelos de distancia, para conocernos un poco más en ese otro papel que ahora desempeña cada uno: yo como padre y ella como abuela.
Cierro esta publicación con una de sus canciones favoritas: Sailing de Christopher Cross. Te quiero, abuela y mamá Ju. Gracias por tanto. Espero hayas disfrutado tu cumpleaños, nos vemos pronto.

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