domingo, 10 de marzo de 2024

Chicken & Waffles

 Tengo tiempo de no escribirte. Y no lo he hecho porque como ya sabes, mi mente está en muchos lugares constantemente y dejo de hacer cosas importantes por enfocarme en otras que demandan mi atención, no necesariamente igual de importantes que tú.

Me encantan los diez de cada mes. Los guardo con mucho amor y celebración desde hace casi 3 años. Fuiste mi escape y refugio cuando lo necesité. Siempre he visto algo en ti que no he logrado ver en otras personas. Tienes un algo en los ojos y en la personalidad que automáticamente te resalta y me hace querer estar en tu vida y querer tenerte en la mía.

Me gustan mucho los días a tu lado. Ningún día es igual, así sigamos la misma rutina de siempre. Me atrevería a decir que me gusta la rutina a tu lado porque no se siente como rutina sino como un paso más en la dirección correcta, un tipo de reafirmación.

Sé que el último año y medio ha estado lleno de cambios fuertes para ti. Ya no eres la misma de antes, ahora eres mejor y además eres mamá. Madre de mi hija, que es más tu hija porque la hiciste tú. Mi participación, por naturaleza, fue complementaria. 

Ustedes, mujeres, tienen todo el poder de decidir con quién procrear y descartarlo después si lo creen necesario. Gracias por no descartarme, me gusta que tú me diste el privilegio de que nuestra hija me llame papá (o "dada" como actualmente lo pronuncia).

Yo tengo mucho por agradecerte. Mi vida es mejor desde que llegaste a mi vida. Está llena de color, vida, retos, satisfacciones, paz, tranquilidad y motivación. A estas alturas de mi vida no me veo o imagino sin ti. Y si me llegara a quedar sin ti, aunque se lea codependiente, la vida no tendría sentido tampoco. Para qué hacer más planes, qué va. Creo que ya solo viviría para disfrutar los años con nuestra hija.

Me gusta que salgamos a desayunar, a brunchear cuando se nos hace tarde. Creo que es algo muy característico de eso que hemos formado desde hace varios años llamado "nosotros". Me gusta cuando pienso en esa palabra, nosotros, porque en esa imagen mental estás tú, dándole color a todo.

Retomando y conectando con el primer párrafo. Perdón, en serio, por no escribirte tan seguido como lo hacía antes. Espero entiendas que así como tú, yo también he pasado por fases y transiciones y esas eventualidades me dejan sin espacio para pensar con claridad. Por fuera me podré ver tranquilo, pero ya sabes que por dentro puede que hayan diluvios y tormentas.

Te amo y entiendo por qué lo hago. Me hace mucho sentido amarte, y protegerte también. No me gustaría vivir esta etapa de la vida con otra persona que no fueras tú. Gracias por dejarme entrar a tu vida y darme un lugar tan especial. Entiendo mi lugar en la mesa y disfruto estar sentado ahí, tan cerca de ti.

Quiero, anhelo y espero que la vida me siga dando muchos meses como este. A tu lado no hay nunca un día aburrido o desperdiciado. La vida es mejor cuando tú estás en ella.

Siempre tuyo, Fer.



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