Tras la confirmación oficial de la muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”, y los episodios de violencia que le siguieron en distintos puntos del país, México volvió a ocupar titulares internacionales.
Las reacciones no tardaron: bloqueos, quema de negocios, enfrentamientos y llamados de las autoridades a permanecer en casa.
En otras ocasiones, estos episodios generan preocupación momentánea y luego se diluyen. Esta vez el contexto es distinto. El Mundial de fútbol está cerca y Jalisco es una de las sedes principales.
Cuando la violencia coincide con un evento global, la conversación deja de ser local.
Diversas delegaciones han expresado cautela ante la situación de seguridad en México. No hay cancelaciones, pero sí solicitudes de claridad y garantías para viajar y competir con tranquilidad.
Portugal evalúa condiciones para su visita al Azteca; Bolivia pidió refuerzos de protección; desde Alemania se insiste en una coordinación firme con la FIFA para asegurar un entorno estable.
Todo esto es lógico. Esperable. Incluso razonable. Pero también es familiar.
El mismo tipo de garantías que hoy piden federaciones extranjeras son las que el mexicano común lleva años esperando para su vida diaria.
El mexicano que no está metido en nada ilícito quisiera salir a la calle sin sentir que algo puede escalar de un momento a otro.
Quisiera que la presencia del Ejército, la Marina o la Guardia Nacional se traduzca en certidumbre real, no solo en contención temporal.
No se trata de decir que las instituciones no existen ni de colocar al crimen organizado por encima de ellas.
Se trata de reconocer que su capacidad de reacción no se inhibe simplemente por la presencia institucional. Y esa es la raíz de la incertidumbre cotidiana.
Ojalá me equivoque. De verdad lo espero. Ojalá el Mundial se desarrolle sin incidentes y México demuestre que puede ofrecer seguridad a quienes vienen.
Pero el contraste es inevitable: mientras el mundo pide garantías para visitar el país, millones de mexicanos llevan años pidiendo exactamente lo mismo para habitarlo.
México no es el problema. Su situación de inseguridad sí.
Al tiempo.
https://www.businessinsider.com/satellite-images-fires-burning-mexico-cartel-violence-2026-2


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