miércoles, 20 de noviembre de 2024

Regresando de vacaciones

Haciendo cálculos, desde el 2016 no tomaba vacaciones formalmente. Desde entonces, siempre que me receté vacaciones, el trabajo y las reuniones me seguían, así quisiera estar descansando. Esta vez no y me alegra haberlo hecho así.

Honestamente quisiera seguir de vacaciones, al menos por un mes más. Creo que está de más decirlo. No cuento mucho sobre mi vida laboral (porque a quién le importa), pero es desgastante, demanda muchas horas frente a la laptop y concentración.

A mis estándares y partiendo de mi experiencia laboral pasada, mi trabajo está 'fácil' porque en cierta forma lo he aprendido a dominar con el tiempo, pero no por eso ha dejado de pasar factura. 

La rutina eventualmente se ha convertido en algo monótono y esa monotonía ha generado desgaste mental del que no me había dado cuenta necesitaba tomar distancia.

Para quien no me conoce, no soy y no me consideraba una persona que necesitara mucho tiempo de descanso. Podía pasar, y de hecho pasé, años sin tomar vacaciones. No lo sentía necesario, pero este año ya no fue así.

Y creo que no solo el trabajo ha sido el causante, reflexionando mientras escribo esto, noto que mi vida personal también cambió desde que me enteré que me convertiría en papá y todo lo derivado, directa o indirectamente.

En resumen, la carga personal, laboral, mental y emocional ha estado intensa. Y me alegra que haya sido así hasta el momento, he aprendido mucho sobre la marcha, pero el cuerpo y la mente necesitan descanso también después de tantos meses de retos, cambios y aprendizaje.

Y me di cuenta de que necesitaba un cambio cuando hace un par de semanas comencé a experimentar niveles de irritabilidad, intolerancia y apatía serias. 

Trataba de equilibrar y contener los síntomas con desconexión total los fines de semana y otras actividades lejos de la computadora, pero el tiempo que le podía dedicar era muy poco y no sentía un verdadero desconecte cuando llegaba el lunes de nuevo.

Para mí eso fue la señal de que necesitaba urgentemente un descanso y vaya que le presté atención a las señales para hacer algo al respecto. 

 El caso es que sin pensarla tanto hice que coincidiera una visita familiar con una semana de vacaciones fuera de la ciudad. Necesitaba vacaciones, al costo que fuera. Y vaya que lo cumplí.

Hoy abro la laptop otra vez, después de casi 7 días de desconexión. Y si bien no me siento otro, porque seamos realistas, pocas cosas cambian en tan poco tiempo, tampoco soy el mismo de hace unos días.

Pude tomar perspectiva, disfrutar a mi familia y respirar sin sentir la necesidad de revisar las notificaciones, correos o simplemente reuniones desde temprano.

Me alegra y me da miedo regresar, pero toca hacerlo. Así es esto, toca seguir y conquistar los objetivos trazados antes de que se acabe el año y comience el 2025.

Abajo una foto con mi hija que nada más con su presencia e inocencia encuentro mi norte y mi centro. Ella y su mamá son la razón por la cual todo el esfuerzo vale la pena. 

Y en el fondo de tan familiar retrato, mi mar favorito: El Caribe.

Venga.



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