Lo interesante de cotidianeidad no es la rutina, sino los momentos que abruptamente la interrumpen y dan paso a una nueva vida con nuevos retos, dinámicas y sentido.
El día que tomé las fotos de abajo fue el día que verdaderamente cambió todo. Probablemente me fallen los detalles, porque ya pasó un tiempo, pero el audio mental que quedó grabado en mi memoria cambio algo en mi para siempre.Ya habían pasado un par de semanas. El embarazo iba bien y sin novedad, pero a pesar de todo no me había caído el veinte por completo porque creo que no es lo mismo ver y oír recomendaciones del doctor, a escuchar al ser vivo.
He escuchado muchas cosas en mi vida. De todo tipo de sonidos y música. De todo tipo de mensajes y comentarios, el 95% de ellos ignorados u olvidados con el tiempo, pero los latidos del corazón de mi hija, eso es otra cosa, un hito auditivo, un 'ya estoy aquí' en el código morse gestacional, un tsunami de pulsaciones, sístole y diástole en su máxima expresión.
Paug, paug, paug, paug, paug, emulando un bombo bajo el agua. Palpitaciones. Graves. Imponentes. Abrumadoras. Vivas. Copiosas. Rebotantes. Resonantes.
Como ella.


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