sábado, 2 de noviembre de 2024

Reflexionando sobre el camino recorrido

Tengo tantas cosas para escribir, que si no comienzo ahora, incluso arriesgándome a que 'ahora' ya sea tarde, corro el riesgo de que se me olviden los detalles.

Dejé de escribir en abril del 2024. La verdad es que no tenía tiempo para mantener el ritmo de escritura. Constamente me sentía cansado y me faltaba la energía para poner las palabras en orden. Así que dejé todo. 

Han pasado ocho meses y he vivido muchas cosas, sobre todo ahora que soy papá. Mi hija ya no es la bebé de antes, yo no soy el mismo, mi esposa no es la misma, nada es igual. 

Los planes que tenía hace 8 meses han cambiado tanto que he aprendido que lo mejor es relajarse, tratar de acercarse a lo que uno quiere y fluir con lo que vaya pasando. Y claro, todo esto lo escribo desde la perspectiva de quien hace unos meses veía hacia adelante y se sentía confiado en que todo iba a salir al pie de la letra, pero ya no es así. 

Vista al futuro a un lado, en estos 8 meses también aprendí a preguntarme: 

  • ¿qué hace uno con el pasado que se disfrutó?
  • ¿para qué sirve tanta foto, video, memorabilia o souvenirs?
  • ¿qué hacemos con esas memorias?
  • ¿cómo las atesoramos?
  • ¿en dónde podemos dejar plasmado que nos la pasamos bien?
  • ¿somos acumuladores de momentos sin una post-reflexión?
Para mí todas esas preguntas tienen su propia respuesta, pero también creo que tienen una solución en común: capturar y escribir. Capturar para tratar de inmortalizar o trascender ese instante. Escribir para tener anotaciones, reflexiones o comentarios al respecto.

Creo que es el mejor ejercicio complementario al acto de fe y esfuerzo en el que se convierte vivir. Capturar y escribir. Y bueno, habiendo desarrollado brevemente las ideas anteriores, me tomo la libertad de darle ese reenfoque al blog, a mi blog. 

En los últimos meses noté que tengo muchas fotos guardadas en la nube y la memoria del celular que atesoro. Momentos que en su momento significaron mucho para mí, pero no me di el tiempo de escribir al respecto, ya sea porque no era el momento adecuado para hacerlo o simplemente porque no me había nacido hacerlo.

Hablo de años de fotos que no quiero que pasen desapercibidas, como esta que comparto abajo. Este día fue especial, porque fue la primera vez que celebré el cumpleaños de mi esposa a su lado. Recuerdo que visitamos Celestún, Yucatán, a unos 45 minutos de Mérida. 

Esta foto la capturé con mi celular. Recuerdo que estaba buscando algo en qué fijarme y este hombre pasó frente a nosotros con su mascota. Algo estaba viendo su perro que justo enfrente de nosotros decidió detenerse y quedarse observando. La verdad es que todo fue bastante espontáneo. Nadie posó. 

Me gusta esta foto porque obviamente me recuerda a ese día tan especial, y también porque me identifico con la pose de ambos, sobre todo ahora que me siento como el sujeto, atento a la llamada presente de su celular, sobre una situación de hoy, mientras con la correa sujeta a su mascota, esperándolo, volteando a ver hacia atrás, el camino recorrido.

Camino recorrido que dejó un rastro, que si bien observable, también  es temporal frente al vaivén de las olas.
 

#20241102225320


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