Ayer fue mi cumpleaños número 35 y le doy gracias a Dios, la vida, la sincronicidad, a las personas con las que he coincidido, y también a mi 'yo' del pasado por influir y contribuir a que hoy esté donde me encuentro.
En el transcurso de mi vida he tenido diversas enseñanzas, pero en los pocos ratos de reflexión que he tenido durante el 2024 he aprendido que ser agradecido por lo que uno es y tiene, independientemente si es mucho o poco, es esencial para progresar y asimilar el paso de los años.
Vamos, si necesitamos una analogía cumpleañera, creo que estar agradecido es sentirnos a gusto por tener un pastel de cumpleaños para celebrar, independientemente del tamaño del pastel o la cantidad de rebanadas que tenga. El punto no es que haya mucho o poco, es que hay o hubo pastel para celebrar y que así se recordará el momento.
Agradecido. Así me siento hoy, ya con treinta y cinco años cumplidos. Hay cosas, muchas, por mejorar con respecto a mi relación conmigo mismo, también con la sociedad, pero no me puedo quejar. La vida ha sido generosa conmigo, no solo en los últimos años, sino desde siempre.
No siempre le di ese ángulo. Hace algunos años solía fijarme en todo lo que me faltaba, no en lo que tenía o había aprendido. Afortunadamente ya no es así. Me costó, pero finalmente abrí los ojos y noté que si bien no tenía muchos bienes materiales, los aprendizajes y logros personales eran muy importantes, así como igual de importante era ayudar a la sociedad, no solo a mí mismo.
No son las cosas que uno posee, sino lo que uno atesora internamente y el enfoque que se le da lo que ayuda a vivir y fluir. Según la 'economía budista' los bienes materiales son un medio para el bienestar humano, no un fin. Coincido totalmente.
En estos 35 años he podido hacer mi voluntad, disfrutando o padeciendo las consecuencias del libre albedrío que muchas veces damos por sentado. He ejercido la libertad y he aprendido a tenerle respeto por lo que es y a conducirme con responsabilidad por la capacidad de acción que confiere.
Me gusta vivir, lo disfruto al máximo, siguiendo mis creencias y procurando el bien de los míos, así como de la sociedad. Gracias a todos los factores y personas que contribuyeron a que hoy pueda manifestar las ideas que expresé en los párrafos anteriores.
Celebro mi vida a los 35 años como un hito y una transición entre juventud y madurez. Gracias por acompañarme.
Recomendación musical 🎵🎧
Los treinta y cinco se sienten como un punto en el que la vida parece depender más del empuje interno que de los estímulos externos. Considerando lo anterior, recurriré a uno de mis artistas favoritos para darle el acompañamiento musical respectivo: Gustavo Cerati.
"Tracción a sangre" es una canción de Gustavo Cerati incluida en su álbum solista "Fuerza Natural" (2009). Este disco marcó un punto culminante en su carrera, explorando un sonido más orgánico y una narrativa lírica que conecta profundamente con la naturaleza y la introspección.
El título hace alusión a un concepto que evoca esfuerzo, trabajo físico o emocional llevado al límite. En la canción, se percibe una atmósfera melancólica y personal que aborda temas como la fragilidad humana, el deseo y las conexiones profundas.
Igual de importante, "Fuerza Natural" (2009) fue el último álbum de estudio de Gustavo Cerati y marcó un cambio hacia sonidos más orgánicos y folk, incorporando influencias de country y rock acústico, lo que lo distingue de sus trabajos anteriores. El título refleja la conexión primitiva con el universo, y su portada, con un paisaje astral, refuerza el concepto de un viaje cósmico. Es considerado un legado musical y emocional en la carrera de Cerati.
Creo que a los 35 años, muchas personas solemos experimentar un momento de introspección, en el que evaluamos el esfuerzo que hemos invertido en metas, relaciones y sueños, lo cual resuena con el concepto de "tracción a sangre" como metáfora del trabajo arduo impulsado por emociones y voluntad.


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