lunes, 30 de octubre de 2023

Recordando a Julito

Para el que ha perdido gente importante en su vida sabe que los meses de cumpleaños y días de muertos pueden ser un poco complicados por obvias razones: esa gente que quisimos en persona ya sólo se encuentra en espíritu.

Hace unos días iba caminando por la calle y como es usual opté por cruzar la avenida usando el puente peatonal. Mientras iba subiendo las escaleras me encontré con un maletín de lo que aparentaba ser cuero café o algo por el estilo. No le presté tanta atención, hasta después de que transcurrieron unos segundos. 

Me acordé de Julito, un primo, al que mataron en Guatemala hace varios ayeres mientras iba de camino a unas clases de algo, si es que mi memoria no me falla. No tengo tan fresca la versión que me compartieron sobre cómo murió, pero sí recuerdo que a mi familia le dijeron que Julio (Julito de cariño) iba a comenzar a subir un puente peatonal cuando un grupo de ladrones lo intentaron asaltar.

En el forcejeo al parecer le intentaron quitar lo que traía. Dada la condición mental de mi primo probablemente no entendió lo que estaba pasando, pero no dejó que le quitaran sus pertenencias. Era un tipo alto y medio corpulento. Es posible que al ver que mi primo no soltaba lo que le querían arrebatar, le dispararon a quemarropa y murió al instante.

Julito llevaba un maletín, probablemente parecido al que me encontré. Adentro llevaba una libreta, un libro, plumas de colores y probablemente algún documento. Nada de valor, nada que mereciera forcejeo o asalto, nada que ameritara disparos, nada que se acercara al valor de su vida. No era un tipo que le debiera algo a alguien, andaba por la vida, libre, siempre pensando en el futuro, echándole ánimos a todos. Era un tipazo incomprendido. Yo lo consideré mi hermano mayor.

Me encontraba en el escalón que me conduce al pasillo largo del cruce peatonal y opté por regresarme algunos escalones. Ese maletín café no estaba ahí por casualidad, pensé. Quién sabe cómo llegó ahí, o quién lo recogió horas después, el punto está en que fue un detalle que me regresó a mi primo. Me sentí acompañado por Julio. Llámenme loco, pero sentí que Julito estaba ahí.

Cuánta falta me hace. Ojalá pudiera compartir y experimentar con él los regalos que me ha dado la vida, las anécdotas de lo que me ha tocado pasar. Es triste perder a un familiar, pero se siente bien, aunque sea por unos segundos, sentir que se acercan.

Recordemos a nuestros muertos porque no los vemos, pero vivos están. Me gusta creer que nos mandan señales de que siguen ahí cada vez que pueden. Sincronicidad tal vez.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario