jueves, 1 de diciembre de 2022

Reencontrándome con fotos del pasado

Anduve en busca de un documento en mi computadora, sin éxito. Decidí explorar mi Google Drive, esperando que mi yo del pasado hubiera dejado algo, pero tampoco encontré nada.

Lo que sí descubrí fueron múltiples carpetas y subcarpetas repletas de fotos que abarcaban desde el 2018 hasta el presente. Al principio, una pizca de ansiedad se apoderó de mí, ya que no tenía idea de lo que encontraría. No obstante, mientras avanzaba en la revisión, noté que este ejercicio se estaba transformando en un placentero viaje por el recuerdo.Fue una sorpresa gratificante ver que las imágenes abarcaban prácticamente todo lo que había estado en mi radar: personas queridas, mascotas adorables, momentos en familia, trabajos pasados, lugares entrañables y hasta objetos que había capturado con mi cámara antes de que quedaran en el olvido.

La experiencia casi me hizo derramar una lágrima. Revisar estas instantáneas del pasado me llevó de vuelta a esos momentos, desencadenando recuerdos de olores, sensaciones y palabras. La nostalgia se tornó en un cálido abrazo hacia mi propia historia. Cuánto ha cambiado. Cuánto he cambiado. Cuánto cambia. Y todo avanza, a veces con estruendo, otras en silencio.

No suelo encontrar tiempo para este tipo de introspección. Ver estas imágenes del pasado me hizo reflexionar una vez más sobre la importancia de ser coherente conmigo mismo, de buscar mi paz y felicidad personal, y de esforzarme al máximo en todo lo que emprendo. Estar presente en cada momento con la mejor actitud, aunque suene algo idealista.

Quizás no sea necesario desempolvar fotos antiguas para valorar el presente, pero sin duda, ayuda. Observar lo que alguna vez fuimos y revivir recuerdos que yacían olvidados nos conecta con una parte esencial de nuestra identidad. Recordar es regresar al pasado y, al mismo tiempo, dejarlo ir.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario